El Merengue es un concepto músico-cultural que a través de su existencia “conocida” se ha prestado como vehículo para facilitar la expresión de músicos, compositores y cantantes, quienes como testigos de su generación y época expresan sus condicionamientos músico-cultural a través de éste. Es una onda músico-cultural que ha servido para que diferentes expresiones rítmicas, armónicas, vocales y literarias tomen vida. Éste ha asumido expresiones y características rítmicas de acuerdo a la intención de la generación actuante.

Este concepto aunque popularizado por los dominicanos, con Trujillo a la cabeza, fue también usado por cubanos, puertorriqueños, haitianos y venezolanos. Históricamente sabemos de las diferentes versiones expresadas por los músicos de esas regiones. No sabemos con precisión quién y cómo empezó la propagación de este concepto por toda la región señalada, ni cuál país fue el primero en ponerlo en práctica. Sí sabemos que una clase musical dominicana participó en los principios de esta inquietud con una versión que fruto del uso de ciertos instrumentos y su “propia” expresión rítmico-cultural, dio como resultado un particular híbrido: “el merengue dominicano”.
FUSIONES EN EL MERENGUE
De acuerdo a su historia, este concepto músico-cultural siempre se ha presentado como una mezcla de varios híbridos, con el agregado de varios instrumentos rítmicos como la tambora, la conga, la güira y el “drum” (bombo); de cuerda como guitarra, tres o cuatro, marimba, bajo acústico y eléctrico; teclado como: el acordeón, piano y sintetizador; de viento como: saxofón, trompeta y trombón. No sólo los músicos y compositores, sino también los cantantes dependiendo de la influencia que recibieron, han contribuido a formar esta gran gama de híbridos. Por ejemplo: Joseíto Mateo, Cuco Valoy, y Ramón Orlando entre otros, siempre han mostrado gran influencia del son en sus formas de articulaciones e inflexiones de la voz. La que es una muestra de la gran diversidad con la que este ha contado.
Este concepto lo que ha producido es una variedad de híbridos que han ido cambiando de color según la generación que aporta o distorsiona. Si tomamos una muestra en el tiempo, podríamos ver esto claramente: desde la expresión llamada “perico ripio”, pasando por Luis Alberti (España), Papa Molina (Big Band), el movimiento “Johnny Ventura”, el movimiento “Beduino” liderado por Wilfrido Vargas, “el movimiento Ramón-Cuco Valoy“, “el merengue de los 80's llámese ManuelTejada, el movimiento “los Rosarios”, el de Juan Luis Guerra, el movimiento “La Coco Band“, hasta llegar al movimiento de hoy llamado “merengue Urbano o de calle”.
Este concepto músico-cultural nunca ha tenido una métrica fija, una velocidad definida, un cuerpo propio o permanente. Si tomamos cinco de sus instrumentos rítmicos más usados, podemos ver que nunca la tambora ni la güira han tenido una forma única de tocarse. Una muestra: las maneras de tocarlas antes y después de la entrada al uso de la orquestación. Los toques de tambora y güira del “perico ripio” eran muy distintos a los que usaban Luis Alberti y otras orquestas de la época, diferencia que aún se mantiene. Y los toques de conga, la que fue agregada en los años 50, han cambiado mucho gracias, entre otros, a Luisito Martí y Catarey. Si hablamos de las formas (tumbao) del piano (influencia europea), que participa tanto en la parte rítmica como tonal, han variado tanto que podemos referir muchas versiones, siendo Sony Ovalle con sus propias versiones (influencias de son y guaguancó), quien inauguró la forma moderna, la que ha tenido una gran influencia en las demás versiones dadas hasta el día de hoy. El caso del bajo (contrabajo) se lo dejo a otro para que lo analice.
Este concepto músico-cultural ha permitido que todo un “pueblo musical” desborde en él toda su “chivería“, “emociones bajas”, sus anhelos, sus frustraciones, esperanzas, desconsuelos, creencias; su romanticismo, politiquería, desamor, “su amor del negrito"...
OTRAS EXPRESIONES MUSICO-CULTURALES
El Merengue no es el único concepto músico-cultural, tales son los casos de la Salsa, la “música Pop” y el “Hip Hop”. A ninguno de estos se le puede considerar como “un ritmo”. Y a propósito, ha sido esta cultura del Hip Hop la que ha tenido mayor influencia en esta nueva expresión musical del Merengue llamada “merengue Urbano o de calle”, que hasta el titulo: Urbano, lo ha cogido “prestado” a dicha cultura.
Ahora, si empezamos a intelectualizar sobre estos movimientos, evaluándolos desde una posición técnica-cultural, entonces podríamos preferir la expresión que más se acomode a nuestros condicionamientos y llamarla “la mejor”, “la verdadera”. Pero esto nos llevaría a perder de vista lo más importante de toda expresión artista que es: crear emociones. Aunque el intelecto quiera establecer lo que es buena música a partir de lo técnico, realmente es buena música aquella que logra su cometido, que justifica su razón de ser, que es, repito: crear emociones.
CONCLUSIÓN
Para poder tener un mejor entendimiento del por qué y cómo se han dado y se dan las diferentes expresiones dentro de este concepto músico-cultural, es bueno poder percibirlas sin la participación de nuestra añoranza, que no es más que una muestra de nuestra resistencia a ceder el turno a los relevos, a quienes siempre se han querido desmeritar. Fenómeno este que se repite cada vez que nace una nueva expresión rítmico-musical, dentro de el Merengue. No estamos llamados a preferir nuevas expresiones, pero sí a entender el por qué de su engendramiento, para poder aceptarlas.
Ninguna generación que envuelva músicos, “conocedores” y públicos, puede, ni tiene derecho a DETENER la dinámica de este concepto llamado Merengue. Ya la generación que dio vida a una expresión del pasado, agotó su turno y de paso perdió su derecho al “protagonismo”.
Es la generación actuante a la que le corresponde su turno: usando el concepto Merengue para desvivirse a “chorros de emociones”. Es a ésta nueva generación que le corresponde plasmar en la historia del Merengue su nueva “realidad”.
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